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Ni reino ni caballo! El tortuoso marketing de la monarquía Española

El Ultimo Valse de Francisco Franco
El 19 de junio, después de 39 años como monarca, Juan Carlos I de España abdico la corona a favor de su hijo Felipe VI. Juan Carlos se convirtió en rey gracias a la intervención del dictador fascista Francisco Franco quien en 1969, seis años antes de su muerte, lo nomino como su sucesor y futuro rey de España. Luego de declarar públicamente su lealtad al partido derechista de Franco, Movimiento Nacional, el joven rey y el viejo dictador vivieron un romance político por alabanzas mutuas y sincronizadas declaraciones políticas orquestadas a delinear la legitimación y continuidad de 36 años de franquismo. Juan Carlos se convirtió en el heredero de franco y la corona en el nuevo símbolo por el cual el fascismo español habría de sobrevivir.

Pero en las palabras del poeta anarquista francés Leo Ferré si Franco represento la muerte, el pueblo español representa la vida. Después del fallecimiento del Generalísimo (General de Generales según la propia auto representación de Franco) fue claro que la mayoría de españoles no estaban dispuestos a seguir sometidos al espectro del fascismo. Un inmenso movimiento progresista contra-cultural y político conocido como “La Movida” hizo su aparición a lo largo de la nación, transgrediendo y desafiando los valores culturales del franquismo y demandando libertad de expresión política y cultural. Para las clases dominantes españolas fue claro que si el modelo económico capitalista moldeado por cuatro décadas de franquismo habría de continuar, eran necesarias ciertas concesiones.

Como resultado de la oposición popular, se estableció una monarquía constitucional en 1978 la cual tuvo un doble efecto. En la esfera política abrió espacios para la democratización del estado, e hizo posible la participación democrática de partidos y fuerzas políticas que fueron reprimidos e excluidos durante la dictadura de Franco. A la inversa, en la esfera económica, aseguró la reproducción y crecimiento del modelo capitalista existente. La monarquía bajo este modelo habrá de jugar in rol clave en la preservación del sistema.

El Ultimo Valse de Juan Carlos I
A menos que alguien sufra de un agudo caso sobredosis en ingenuidad social, habría poca sinceridad en interpretar la claudicación de Juan Carlos I a favor de su hijo Felipe VI como un simple acto de protocolo real, concebido inmaculadamente por encima de la política y de intereses de clase. Peor aun, como “el regalo final a una España agradecida” como señala Charles Powell en el “Finalcial Times” de Londres.

Un entender mas acertado de la claudicación es posible si vemos a Juan Carlos y su familia, no exclusivamente como una familia real, pero ante todo como una familia capitalista cuyos intereses económicos están directamente entrelazados con capitales Españoles y europeos. Como familia miembro de la realeza, la familia esta interesada en la sobrevivencia de la monarquía, y por lo tanto deseosos de jugar el rol de promotores de la unidad nacional para garantizar el buen funcionamiento de un sistema el cual Juan Carlos no solo ayudo a crearlo, pero al mismo tiempo es uno de sus principales beneficiarios.

Históricamente, la abdicación de Juan Carlos tiene lugar en medio de una prolongada y aguda crisis económica originada en el 2008 como consecuencia del mal manejo financiero bancario y de prestamos especulativos en bienes raíces. Seguido por duras medidas de austeridad en la población (la misma que como siempre, no tuvo ninguna participación en el mal manejo financiero). En la actualidad el índice de desempleo es del 23.93% (segundo solo a Grecia), el desempleo entre la juventud (aquellos menores de 25 años) alcanzó un record del 56.1%, y según el Instituto Nacional Español de Estadísticas, el índice de “desempleo por largo tiempo” se ha incrementado en mas de 500% desde el 2007.

A la inversa, según los cálculos de la Universidad de Bruselas, Juan Carlos ha acumulado una fortuna personal estimada en 1.600 millones de euros, o 2.560 millones de dólares. Esta cifra no incluye todas las inversiones a través de terceros o intermediarios, bienes raíces, y “beneficios extra”, como un yate valorado en 10 millones de euros (13.6 millones de dólares) que según “The Guadian” fue regalado al rey por hombres de negocios de las islas Baleares como “muestra de gratitud por promover el turismo en el área”. Un nubarrón oscuro lleno de preguntas sin respuesta con respecto a la magnitud, legalidad, y origen de esta fortuna cubre la sombra del monarca.

La red de información latino-americana Telesur produjo recientemente un reportaje que estima que el equivalente de 10.5 millones de U.S dólares por año del presupuesto publico del pueblo español, es asignado para gastos de representación de Juan Carlos, su esposa Sofía, su hijo Felipe, su hija Elena, y la esposa de Felipe, Letizia. El rey, según Telesur no paga por servicios de agua, luz, o gas en ninguna de sus residencias; estos gastos son cubiertos por las oficinas del Patrimonio Nacional Español. El ministerio de Defensa y el del Interior cubren los gastos de transporte y seguridad. Existen además mas de 372 personas como personal de planta al servicio del Palacio Real.

La continua y progresiva deterioración de la figura política del rey fue acelerada dos años atrás, cuando en una entrevista publica el declaró que no podía dormir por las noches preocupado por los desempleados de su país. Irónicamente, sus verdaderos sentimientos fueron revelados accidentalmente, cuando se supo que poco después de sus declaraciones el viaja a Botswana en África del Sur, para participar en un secreto y extremadamente costoso safari para cazar elefantes – Si! El fue a matar elefantes!- Si no hubiera sido por una emergencia medica durante el safari, su singular tratamiento para el insomnio hubiera permanecido sin descubrirse.
El desempleo, las medidas de austeridad, y los escándalos que rodean al rey y a otros miembros de su familia, desembocaron en un creciente descontento popular que demandaba la renuncia del rey y un llamado a un referéndum nacional para abolir la monarquía. Es en este contexto, en un esfuerzo de ultimo minuto para oxigenar una institución en crisis, que Juan Carlos abdica a favor de su hijo Felipe.

Felipe VI y Sus Primeros Pasos en Una Resbalosa Pista de Baile
Casi hace dos siglos y medio Tomas Paine, coursetier, periodista, filosofo político, padre fundador de los EEUU, y radical defensor de un republicanismo civil, escribió “Common Sense” (Sentido Común) , un folleto de critica mordaz que cuestiona entre otras cosas, la legitimidad de la monarquía y la sucesión hereditaria. Para el, “Al mal de la monarquía le hemos añadido el de la sucesión hereditaria; y del mismo modo que el primero es una degradación y envilecimiento de nosotros mismos, así el segundo, que se reclama como derecho, es un insulto y una imposición a la posteridad. Porque todos los hombres siendo iguales desde sus inicios, ninguno por nacimiento puede tener derecho a colocar a su familia en estado de preferencia perpetua frente a otros para siempre.”

Pero si la coronación de Felipe VI fue el ultimo de los insultos al pueblo español, la imposición en la posteridad del nuevo monarca adolece de débiles inicios políticos. Con anterioridad, y luego de la coronación, cientos de miles de personas marcharon en toda España exigiendo tres demandas cruciales:
Un referéndum que permita al pueblo decidir entre monarquía y republica.
La creación de una nueva constitución que consolide la republica y conceda plenos derechos democráticos a toda la población y grupos nacionales (i.e Cataluña, País Vasco, y Galicia) que integran el estado nacional.
Poner la economía bajo control popular.

El contenido de estas demandas, junto a las manifestaciones multitudinarias que recordaban, pero que superaban en magnitud a aquellas del “Movimiento de los Indignados” del 2011, reflejan no solo un rechazo a la monarquía y la crisis económica actual; pero un giro político importante hacia la izquierda del electorado español. Según SocialistWorker.org, en las elecciones del pasado mes para el Parlamento Europeo los partidos de izquierda fueron los ganadores. “Izquierda Unida, una coalición que incluye el Partido Comunista Español, gano seis miembros del Parlamento Europeo. Varios otras coaliciones de izquierda de diferentes nacionalidades en España, tales como el País Vasco, Cataluña y Valencia, mejoraron sus resultados o enviaron representantes al Parlamento Europeo por primera vez.”

Pero la mayor sorpresa, de acuerdo a la misma fuente, fue PODEMOS. Un partido recientemente formado con menos de 100 días de vida política, sin cobertura en los medios de comunicación oficiales, y un presupuesto reducido, gano 1.2 millones de votos, 7.5 puntos porcentuales y 5 miembros del Parlamento Europeo. Podemos, aunque claramente influenciado por la ideología marxista (muchos de sus fundadores hicieron trabajo político en Venezuela de Chávez) tiene como base de su éxito “el presentar un discurso de sentido común” de ideas y valores compartidos por la mayoría de la población, y en “ participar en debates con oponentes políticos para desenmascarar como ellos no representan dichos valores”. Podemos aparece claramente como la continuación socio-política de los Indignados del 2011, y marca una radical ruptura con los dos partidos dominantes en España, el PP y el PSOE. Los dos responsables de la actual crisis.

Mientras tanto, Felipe VI en su discurso de aceptación prometió revigorar la monarquía y un retorno de la confianza publica hacia la misma, declarando que la vida publica debe ser guiada por principios éticos y morales. La idea de desigualdad estructural, privilegios parasitarios y naturaleza anti democrática de la monarquía, obviamente no le parecen ni amoral ni anti ético.

En la obra de Shakespeare, el Rey Richard III, derrotado en batalla y desesperadamente tratando de salvar su vida grita “Un Caballo! Un Caballo! Mi Reino por un caballo!” Contamos que el pueblo español no proveerá ni reino ni caballo a los herederos de Francisco Franco.

Enrique Quintero, un activista político en América Latina durante la década de los 70, enseñó ESL y adquisición de segundas lenguas en el Distrito Escolar de Anchorage, y español en la Universidad de Alaska Anchorage. Actualmente vive y escribe en Olympia .

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