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La “mentalidad de crecer” como necesidad para el cambio politico

La psicóloga de Stanford Carol Dweck y sus colegas estaban interesados ​​en estudiar la motivación. En particular, querían entender por qué, frente a dificultades en la escuela, algunos estudiantes están motivados para trabajar y mejorar, mientras que otros no lo están y al parecer carecen de motivación. ¿Cuál es la causa de esta diferencia?

A través de su investigación con jóvenes y estudiantes universitarios, el equipo de Dweck desarrolló el modelo de la “mentalidad de crecer” para caracterizar a los alumnos que persisten incluso cuando se encuentran con problemas en sus áreas de estudio. Ni la ‘mentalidad de crecer’, ni su contrario, una ‘mentalidad estática’, son rasgos inherentes. Los desarrollamos a través de experiencias, incluyendo comentarios de maestros, padres y otros en posiciones de comentar sobre nuestras actuaciones.

“Eres un chico listo” es el tipo de comentario que contribuye a la mentalidad estática -la creencia de que mi éxito o falta del mismo se debe a la cantidad de mis habilidades en lugar de mi esfuerzo. Mi inteligencia -por mucho que tenga- es algo en mí. No es algo que yo pueda incrementar. El problema con la adopción de una mentalidad fija o estática es que tarde o temprano, y a menudo es pronto, me encuentro con un límite en cuanto a lo que puedo hacer: comentarios como “Yo no soy una persona de matemáticas” o “Yo no soy de tipo creativo” reflejan supuestos no examinados que sugieren que el hablante simplemente no tiene mucho de esas cualidades. El esfuerzo y la intención – sobre los cuales el hablante tiene control – no son parte de la ecuación.

Dweck argumenta que podemos desempeñarnos mejor. Podemos enseñar a nosotros mismos, y otros, a adoptar una mentalidad de poder crecer, un enfoque que se centre en nuestras intenciones de mejorar y nuestra persistencia en seguir adelante en lugar de la cantidad de nuestras capacidades innatas.

Una mentalidad fija respecto al cambio político

Confieso haber tenido una mentalidad fija sobre la política estadounidense. Si bien hemos elegido (y re-elegido) dos senadores sólidamente liberales por el estado de Washington, en su mayor parte, las decisiones tomadas a nivel federal tienden solo a mejorar los síntomas en lugar de abordar las causas profundas de la desigualdad estructural y el racismo sistémico. Lo mismo ocurre con el cambio climático, cuyo espectro lúgubre se cierne empañando todo.

Yo creo que nuestro sistema político esta ‘arreglado’ (fixed) al menos en dos sentidos de la palabra: está amañado a favor de los ricos, y es inamovible. Dada mi creencia en un sistema político fijo, yo no estoy motivada a participar.

La primera campaña del presidente Obama desafió mis creencias acerca de nuestro sistema político fijo. Yo participé en mi caucus por primera vez, y anhelaba participar a nivel estatal. Yo creía en lo que Obama decía: que la guerra en Irak era equivocada, que nuestro sistema fiscal era injusto, y que todo el mundo merece atención médica asequible y accesible.

Al final del segundo mandato del presidente Obama, mis creencias en un sistema político fijo se fueron cimentando en su lugar. El cambio no era posible. Pequeños cambios tal vez, pero no los grandes cambios necesarios para detener la marea de la desigualdad que cubre todo el país. El haber nacido pobre en este país es una sentencia a cadena perpetua.

“Me gustaría el trabajo de Presidente” – el debate Demócrata

En octubre, vi el debate demócrata. Tres de los cuatro candidatos se presentaron como si fueran candidatos entrevistados para un trabajo. Martin O’Malley, ex alcalde de Baltimore y el gobernador de Maryland, nos dijo que como esposo con cuatro hijos, que ha aprendido cosas acerca de la injusticia económica profunda que amenaza con destruir a nuestro país. Clinton recordó que ella es una abuela y una madre. Sólo Bernie Sanders nos condujo a los problemas, y no a su biografía. El pronombre “yo” no apareció hasta más tarde.

El socialismo democrático

Anderson Cooper preguntó Bernie Sanders acerca de la definición de un socialista democrático. Sanders respondió así:

“Lo que el socialismo democrático dice es que es inmoral e incorrecto que una décima parte del 1 por ciento en este país posea casi tanta riqueza como el 90 por ciento de sus habitantes. Eso es un error, que en una economía amañada como la actual, que el 57 por ciento de todos los nuevos ingresos vayan a ser propiedad del 1 por ciento.”

“Que cuando usted mira alrededor del mundo, se ve como cada otro país importante proporciona asistencia medica a todas las personas como un derecho, excepto los Estados Unidos. Usted ve como otros países dicen a sus las mamás que, cuando tengan un bebé, no vamos a separarte de tu bebé recién nacido, porque vamos a tener, y tendremos licencia médica y familiar pagada, al igual que todos los demás países en la tierra.”

“Esos son algunos de los principios que yo creo, y creo que debemos mirar a países como Dinamarca, como Suecia y Noruega, y aprender de lo que han logrado para sus trabajadores “.

Más tarde, en el debate, se le preguntó cómo su presidencia no sería simplemente una extensión de la presidencia de Obama, Sanders argumentó que la única manera de transformar los EE.UU. y asegurarse de que el gobierno trabaje para todos nosotros es a través de una revolución política. La clave para esa revolución es hacer que la gente, especialmente los jóvenes, voten. La única manera de derrotar a los republicanos de derecha, dijo, es tener a millones de personas unidas. “ Si queremos educación libre, millones de jóvenes tienen que unirse y exigirla. Lo mismo con el salario mínimo vital. Los obreros asalariados tienen que unirse y decir, ‘Los que voten en contra nuestra, se quedan sin trabajo’. “

Los límites de una mentalidad política fija

La consecuencia de una mentalidad fija para los estudiantes es que cuando se enfrentan a problemas difíciles en la escuela, es probable que la abandonen. ¿Por qué persistir si su capacidad es fija y la evidencia externa sugiere que la capacidad que tienen no es suficiente para tener éxito? El problema con una mentalidad política fija es casi lo mismo: ¿por qué votar si el sistema político es fijo? Y, sin embargo, la única manera para que el sistema cambie, Sanders sostiene, es que la gente vote por cambiarlo: “Esta es la verdad – no se puede hacer frente a esta crisis a menos que millones de personas se levantan contra la clase de los multimillonarios”.

Enfrentarse a la clase de los multimillonarios requiere una “mentalidad de crecer” con respecto al sistema político. Tengo que creer que puede mejorar con esfuerzo, incluyendo mi voto.

De lo contrario, nada detendrá el número de personas que viven en la pobreza en este país, actualmente de 27 millones y en aumento. Nada va a frenar el crecimiento de la oligarquía que debe su actual encarnación a Ciudadanos Unidos (Citizens United). Nada va a hacer posible que los combustibles fósiles se mantengan en el suelo.

Escribiendo para la “Nueva República”, Elizabeth Bruenig señala que los dos principales candidatos demócratas, Sanders y Hillary Clinton, tienen puntos de vista radicalmente diferentes sobre la forma de estructurar nuestra economía. La versión de Clinton se basa en lo que Bruenig caracteriza como un “enfoque de oportunidades”, tipo Horatio Alger, ‘cualquiera puede triunfar si tiene la oportunidad’. Sanders está presionando por un enfoque más igualitario, “a favor de la igualdad”, una plataforma que concibe a la igualdad social como condición necesaria para que la gente tome ventaja de las oportunidades que puedan existir. Ni los niños hambrientos, ni adultos cansados, ​​atrapados en el circulo vicioso de la pobreza y empleos de bajos salarios, pueden aprovechar “oportunidades de aprendizaje”, no importa lo tentadoras que estas sean.

A riesgo de revelar una ‘mentalidad de crecer’ si bien incipiente, pero que existe en la política estadounidense, confieso que fui persuadida por el debate Demócrata de que nuestros votos pueden importar.

“¿Cuáles son los factores desencadenantes?”

En un artículo reciente de la “Semana de Educación”, Carol Dweck reflexionó sobre los peligros de simplificar la tarea de adoptar una mentalidad de crecimiento. Nunca somos solo el uno o el otro, ella escribió. Siempre contenemos una mezcla de ambos.

Y nos llama a estar atentos para detectar si tenemos reacciones de mentalidad fija “cuando te enfrentas a retos. ¿Te sientes demasiado ansioso, o hay una voz interior que te advierte de las dificultades? “ Una voz interior, y la historia, me alertan y alejan de ser optimista y creer que podemos afectar a una revolución política a través del voto. Sin embargo, incluso en el contexto de la política de Estados Unidos, donde montones de evidencias apoyan la adopción de una mentalidad fija, ahora es un buen momento para darse cuenta si podemos permitir la posibilidad de cambio. El valor de una ‘mentalidad de crecer’ es que crea un espacio para tratar de hacer mejor las cosas. Aprecio el trabajo Bernie Sanders que nos invita a ocupar el espacio de posibilidad para nuestra propia versión del socialismo democrático, por el tiempo que nos sea necesario.

Emily Lardner vive y trabaja en Olympia, Washington.

 

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